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29/3/11

De paranoia y soledad


Video realizado para la Cátedra Medios Expresivos II, Groisman, junto a Victoria Bouvier y Martín Gilioli.

Otro video hecho para la misma cátedra: ACÁ.

17/10/10

Afiche para el INADI


Versión definitiva, a ser emplazada en espacios de circulación dentro de colegios y clubes:

Algunos de los bocetos preliminares:





Bonus track:

Asquete

30/3/10

Rey Babeante


Rey Babeante
Acrílico, lápiz y aceite sobre papel.
41x68cm

Y unos zooms, pa' que vean algunas texturas y trazos que si no se pierden.



Otra obra creada por la misma época con más o menos lo mismo en mente:

26/1/10

Cuaderno de Arte y Demás 2009-2010 - 4: Una Ella




La siguiente es la ilustración que menos merecería figurar en esta "serie" (aunque algunos finos hilitos la unen...).

Éstas dos fueron hechas bajo la influencia de la música de Radiohead (del disco Kid A, si no me equivoco).


"Y tus piernas cada vez más largas saben que..."

Y éste quizás hable más de otra Ella (el rocío mencionado en el texto colorinche semi-ilegible del posteo anterior).

Sigue la unión Texto-Imagen (y el dejarse llevar conscientemente por Radiohead, esta vez por Ok Computer):
El texto siguiente (I.D.E.A. nº 98) no pertenece al Cuaderno, pero está íntimamente relacionado con lo expresado en él:

El turista, turista de almas ajenas:- ¿Soy o Estoy?

Soy pasajero, soy pasajero y mis acompañantes no lo saben. Me creen compañero de vida. Pero no… no veo Vida, una Vida. Veo vidas como en un videojuego, personajes que vienen y se van, sólo uno viene y viene y no deja de volver. Se repetirán escenarios, personajes, risas y dificultades algunas veces o ninguna, pero tarde o temprano cambiará el nivel, cambiará el paisaje, y el que no esperaba mi huida me verá desaparecer.

Las garras de quienes me han querido han querido siempre, aunque sea muy, muy tenuemente, retenerme. Nadie espera la desaparición de un depositario de sentimientos. Ella ¿la espera? ¿Soy uno de esos depositarios, de qué magnitud?

Soy un pasajero de pasada, dando un pequeño saltito, no pasando ni una noche, y ella ya me ha estado preparando casa, habitación y almohada en las pampas de su pecho.

No vengo a sembrar tu terreno, sólo a pasear por él, quizás a ararlo. No estoy dispuesto a cosechar. La posibilidad de Frutos, más bien, me horroriza. Me horroriza la posibilidad de consecuencias, de permanencias, de status. Me horroriza tener que ceder para gozar.

Temo por mí, por mi existencia. Como si anclando se fuese menos barco, se fuese isla, terruño de otro, refugio de otro. No dejo (en amor, en arte) serme hogar. La identificación del otro conmigo, su abrazo, es una jaula. Y cuando una jaula está alrededor, dejando ver el paisaje detrás, nada se vuelve más interesante que él, sea este el paraíso más bello o el desierto más horrible.

Alternativamente he deseado paraísos pululantes de multiplicidad de seres diversos y he deseado desiertos vacíos y austeros. La vasta soledad, con algo de doloroso peso. Ese es mi deseo hoy. Es la reacción de mi organismo ante las jaulas del amor, de la amistad, de las parejas, las salidas: es mi huída de los convencionalismos. A más amor, menos uno.

Toda sociedad es un ceder libertades, realidad, en pos de adquirir los beneficios de la manada. A más intensa la necesidad del otro, más débil la identidad individual. Por eso, para un artista, nada más doloroso que el compromiso, el amor, la necesidad absoluta de Otro. No se puede estar eternamente atado a un ideal político, a un movimiento (salvo uno fugaz, finito), a un ser (demasiado con tenerse eternamente a uno mismo).

¿Cuál de todas las uniones entre Yo y Algo/Alguien es la más intensa, más inevitable, necesaria, adictiva? Debo, claramente, alejarme de ella, ante todo.



Más de este Cuaderno: 1, 2, 3.

21/1/10

Cuaderno de Arte y Demás 2009-2010 - 3: Popurrí

Una sinfonía de sentidos.

De eso se trata, hoy, en gran medida, mi obra. También creo, buena parte de la “poesía” rockera.

No envío mi mensaje (su Cómo, su manifestación sensible) en función de otro mensaje externo a él (un Qué traducido al lenguaje de las imágenes). O sólo lo hago ocasionalmente.

Mi figuración (y otras, o al menos mi modo de percibirlas) no es narrativa (como la pictórica pre-renacentista, renacentista y demás) ni descriptiva (como casi todo retrato o paisaje), al menos no principalmente.

Mi figuración obra mediante las estructuras de la pintura abstracta: un diálogo entre las partes que no necesariamente pretende decir algo más que sí mismo, más bien pretende despertar en el receptor ideas, sentimientos, sensaciones, en parte implícitos (pero no tanto en los elementos representados en sí, sino en sus relaciones con el receptor, con la cultura general y con los otros elementos del cuadro).

¿Qué son los cuadros abstractos? Un conjunto de estímulos psicológicos. Yo, de modo similar, trabajo con el conglomerado de significaciones a que vienen atados los diferentes elementos, texturas y demás. Estos emanan y se interrelacionan, vibran y distorsionan las vibraciones de las demás. Y, accesoriamente, narran y describen, no lo niego, lo relego.








En la mesa no había más que una familia, pero (como muy de vez en cuando sucede) medio desnuda. Desde una de sus bocas se vertían litros de dolores y secretas construcciones mentales a través de gritos de ahogado, ahogado por toda una vida (una Eternidad). Ahogado, eso no impidió jamás aguas cristalinas y luz solar maravillosa aunque menguante.

Vi, expulsados de cada uno de sus poros, incoherentes ruegos y órdenes como una gran lágrima turbia. Y vi, en respuesta, lágrimas como paredes acorralando al diálogo. En el medio, emitidas con arrogancia desde los otros dos personajitos (yo soy uno), simulacros de razonamientos, alternativamente como banderas de la paz o como estrategias bélicas.

Una vez más, todos esos vapores malolientes, esos sudores rancios, esa sangre vertida, escaparon. Una vez más los dejamos escapar o, mejor, los condenamos al exilio. Volvimos así, una vez más, al simulacro vital/cotidiano de familia/ser-humano tipo (esto incluye problemas, pero intrascendentes).

Las mascaritas en su lugar de nuevo, y a continuar jugando (de mentiritas) al olvido.


Un intento muy tenue de darle un valor un poco más de Imagen a uno de mis tantos textos.

La parte izquierda de la imagen siguiente fue influenciada por la música de Café Tacvba (probablemente por "Cuatro Caminos" o, a lo sumo, "Vale Callampa").
Más textos e ilustraciones de este mismo cuaderno: ACÁ y AQUÍ.

5/1/10

· .

Cuadro sin título. Técnica: Acrílico y otras cosillas sobre bastidor. Dimensiones: 60x90cm. La imagen/idea surgió a partir de la interpretación "errónea" de una foto de Kirchner en una conferencia (o algo así, nucna logré volver a encontrar la imagen) vista muy velozmente.


Dejo unos zooms para apreciar la técnica (podría decirse que es una versión moderada de la utilizada en CASI):

22/12/09

Una historieta.

Esta es una de mis obras de arte que más me enorgullecen y avergüenzan.


Más tarde vinieron otras dos obras, que son, en mayor (Quizás para este estadio de mi ser Mujer y Arte no se repelan ["Basta"]) o menor (Sinceridad Mediante) medida, ecos un poco menos inevitables de esta historieta (o de su disparador).
También ESTA historietita guarda, desde otro ángulo, un muy tenue parentezco con la que presento ahora.

8/9/09

Yirando por Misiones... La saga comienza: mirando alrededor.

Acá van más ilustraciones que realicé durante esas misma vacaciones; en estos casos, más enfocadas hacia ese entorno pasajero que haciaa Buenos Aires, entorno tradicional en mí.
Falta un paisaje que quería que apareciese, pero por ahora no retornó a mis manos.

14/8/09

Yirando por Misiones ¡DOS!: mirando pa' Baires.

Retratar la nueva poética arrabalera, el nuevo arrabal. Retratar la épica, el misticismo, la suciedad secreta de la muerte y la vida entre las oscuridades actuales de Buenos Aires. La villa, el villero, el Uvita Fiesta, el paco, la sangre, la chapa, el perro costilludo y sediento de caricias, el arma robada, el honor, los dedos quemados, la prensado paraguaya, el cinturón, el nuevo inmigrante, latinoamericano.
Bersuit y el viejo arrabal están en los cimientos de esta “nueva” poética. Lo grasa-oscuro y lo Tango. Más atrás: cumbia villera, Borges, Macedonio, Max Cachimba, Breccia, Molina Vedia, Berni, Daniel Santoro, Policías en acción, murales de todo tipo, etc.
Tiene épica, tiene delirio, trasfondo, vacíos, símbolos y sobreentendidos, malentendidos, tergiversación, y uno mismo.
Mitología urbana, porteña y, sobre todo, actual. Cargada de pasado, de un oscurantismo militar y una extraña luz peronista.
Gente de tierras rojizas y/o verdosas, entremezclándose, garchando fiero entre la mugre gris del Río de la Plata, ano gigante a punto de expulsar nuevas formas, colores, combinaciones de palabras, íconos, arquetipos, orgullos, tradición futura: oscurecido realismo mágico.



83- Cachetazo/Nace: Catedral seca al sol, leguas sudorosas.

Al pasar frente a la iglesia, un baile se le desprende desde el interior del pecho, hasta la pierna y las cabezas.

Baila, sacude y despide sudor en toda dirección concebible, moja de su animalismo caliente, desenfrenado y desinhibido a antiquísimas estructuras y novedosísimos transeúntes, paseándose bajo ellas, en actitudes antiguas, con motivos nuevos, siempre nuevos, por emular superficies, actitudes originalmente impulsadas por otras penas, otras sonrisas, otra cosmovisión.

Pero él baila, acorde a su presente: sus retinas repletas de efectos especiales, y sus neuronas, mutiladas y revitalizadas por las mismas sustancias ilegales. Baila y ahoga.

Todos, al pasar, haciendo como que no lo ven, simulando, tal vez, desprecio. Todos, pasan y se relamen, recogen en sus paladares y órganos sexuales cada gota de sudor, para saborearla sin tapujos una vez en sus hogares, llenos de éxtasis y de paredes que lo oculten, al éxtasis.

Y él, que sus paredes ha demolido (sus más onda paredes, de neuronas ajenas) sigue y seguirá bailando. En un rito que, incomprendido, será alguna vez emulado. Por gente solemne y repleta de barrotes (dentro del cráneo) que convertirá esas libertades en Tradición, y se entregarán una vez más a la servidumbre. Sonrojándose ante el próximo libre.

84- El Fin.

Hay una hora de la tarde, más allá de la puesta del sol, cuando empezamos a sentirnos en la oscuridad total aún sin verla, aún viendo, en que el cielo, las cosas, están a punto de decir algo. Pero claro, en la ciudad casi no se lo oye, opacado de humos, relojes, puteadas y edificios diversos. Y si lo viéramos no lo entenderíamos, su grito. Yo no lo entendí jamás, aún habiéndolo oído y habiéndome extasiado ante él, sobrio o con ciertos humos en los pulmones.

Así, en esa duda misma, no siempre se Sabe, aún sobre uno, fui a parar a la esquinita. Rosada, esperaban nada ahí sentados, distrayéndose de sí mismos tetrabrik en mano, un par de los Hombres de la barrita. Ya ancianos, oscilantes, con sus bocas babeantes y sus ansias de demostrar hombría y ausencia de neuronas. Aún hacía sonar, desde elementos cada vez más pequeños y descartables, sus viejas cumbias y raggaetones. Pero no bailaban, oscilaban, culpa de la ancianidad y el paco. Esperaban.

Y llegué. Desde lejos viéronme, caminata singular, la mía, distinguible a varias cuadras aún a pesar de esa ceguera (tanto la momentánea como la menos momentánea, la que ocupa una porción de años), distinguible como la nube de humo, de cigarrillo (barato) detrás, olor a añejo, desde joven, otras épocas.

... - Tardaste en venir (dice, Él, atiborrado de barba, llagas y enorme ropa deportiva)
... - El tiempo, se me atravesó en el camino. Hubiese llegado hace años, si el éxito no me hubiese llevado por otros barrios.
... - Nos abandonaste, demasiado tiempo, sí. Y no sabíamos si volverías.
... - (callo, lo miro fijo)
... - Demasiado tiempo sin esperanza de que ese tiempo acabe…
... - Una eternidad, entonces, lo sé.
... - (ahora calla él, quiere saber si lo diré… o tendrá que ocurrir lo otro)
... - (no lo digo)

Desenvuelve, entonces, desde adentro de su bolsillo, su frágil mano de dedos carbónicos. Piña, desenvuelta desde arriba. Cubriéndome como puedo la cabeza, respondo, golpeo, me agarra, lo golpeo más, lo tironeo de la remera, ahora golpea él, sigo tironeando y casualmente ese movimiento termina en ceguera de su parte, lo empujo, cae.

La esquina ya se rodeó de gente, el barro, las ventanitas, las chapas frágiles se movilizan para mirarnos, brillan al compás de la escena. Azules, en esa penumbra débil, misteriosa, que empieza a ocultarnos. Sólo el cielo, sin horizontes a la mano, brilla un poco aún sobre la villa. Alguno piensa en defenderlo, pero la ancianidad les sobreviene… ¿para qué? Muere hoy o muere mañana.

Saco el cuchillo, enclenque, sin mango, todo óxido ya de papá. Desesperado de vida, trata de moverse, no puede, se ha fracturado nosequé en la caída, el empujón. Los años le pesan más que la borrachera o mi pie en su espalda. Garabatea movimientos en el barro, sacudiendo sus bracitos. No habiendo palabras válidas para este momento en la vida de los Hombres, responde con palabras de otros momentos, las que en su apuro es capaz de decir, las únicas que llegan a su mente, aunque hieran su honor, su desesperación abre toda posibilidad. Y dice aquello que, quizás, debería haber dicho yo.

... - Perdón.

Y lo degüello. Exhibo el fragmento del cadáver, el trofeo tomado de los pelos blancos, en la punta de mi brazo, ante la multitud. Acostumbrada juega su rol.

... - Recatate, gil. (a coro)

Sólo escucho ello, la voz del pasado regurgitada por cien voces, y al instante oigo, al fin, el fin: el mensaje del atardecer. Muero atravesado al instante por cada bala presente en la esquina. Ya ni rosada, ni azulada. Negra, vacía o infinita.
82- Sangre, chapa, cosmos y Havaianas.

Bien adentrado, en tierra de sangre y vicios,
toma su mate al compás de una baguala de pólvora.
Carga el gatillo y repite frases de su madre,
le dice algo al oído al que pronto será penetrado
por dos polvos.
Al oírlo, lo seduce la idea de una muerte en tremendo paisaje,
la baba le chorrea hasta los mocasines, se está ahogando en sí mismo.
El del arma, confundido, decide salvarlo:
matarlo es un honor; dejarlo morir, una deshonra.
Trepado a la cima de su mástil interno,
escupe sus neuronas sobre las del amigo,
y del golpe lo despierta del desmayo.
Toda su metafísica, sus penas y sus drogas sintéticas
yacen ahora en el pastito mortecino.
Un par de chicos, aspirantes de superestrellas y otras sustancias,
al pasar ríen, disparan sus piedrecitas e insultos
contra vencedor y vencido.
Huyen juntos, agotado el entreacto, dispuestos a volver
a las penas trajinadas de todos los días,
detrás de algún enorme cubo peronista de hormigón,
diciéndose que Menos Mal, que Más Bien.
Y los pibes los siguen de cerca, diciendo, creen, lo contrario.
El primer texto y todos los dibujos fueron hechos en un reciente viaje por Misiones. Varios de los dibujos fueron retocados (ínfima o considerablemente) en forma digital, una vez de regreso.
La calidad de los trabajos es de lo más argentina, por necesidad de cierta Extranjeridad para encontrarse.
Los otros tres textos son I.D.E.A.s

Y la "primera" parte de esta serie de ilustraciones, haciendo dos veloces clics acá mismo.

5/8/09

La Mujer Perfecta

Historieta basada en ESTA "canción" de Bersuit Vergarabat: La Mujer Perfecta.
(Aviso legal: la versión que linkié del tema está cortada y tiene muy mal sonido... pero es lo único que encontré).
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