------Click en las imágenes para verlas a pantalla completa.

5/1/10

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Cuadro sin título. Técnica: Acrílico y otras cosillas sobre bastidor. Dimensiones: 60x90cm. La imagen/idea surgió a partir de la interpretación "errónea" de una foto de Kirchner en una conferencia (o algo así, nucna logré volver a encontrar la imagen) vista muy velozmente.


Dejo unos zooms para apreciar la técnica (podría decirse que es una versión moderada de la utilizada en CASI):

29/12/09

Mi Novia Boli


TP de Retórica para la materia Tipografía I, Cátedra Gaitto.
Había que realizar la tipografía para el título de una peli imaginaria (inventada por uno) dentro de un género asignado (a mí me tocó Humor).

Originalmente PAPI GRASSI también comenzó como uan propuesta de título para este mismo TP.

22/12/09

Una historieta.

Esta es una de mis obras de arte que más me enorgullecen y avergüenzan.


Más tarde vinieron otras dos obras, que son, en mayor (Quizás para este estadio de mi ser Mujer y Arte no se repelan ["Basta"]) o menor (Sinceridad Mediante) medida, ecos un poco menos inevitables de esta historieta (o de su disparador).
También ESTA historietita guarda, desde otro ángulo, un muy tenue parentezco con la que presento ahora.

26/9/09

La madriguera salió movida


Este es un recontradiminutometraje que hice el año pasado junto a Martín Gilioli, (partiendo, con gran libertad, de "La foto salió movida", cuento de Cortázar) para la materia Medios Expresivos I, Cátedra Groisman.

ACÁ: otra adaptación del cuento, también en colaboración con Martín, pero en formato Historieta.

21/9/09

Sobreviviente

Había llegado el momento, lo había decidido. Sus neuronas morían poco a poco, a ritmo cada vez más acelerado, y tal tendencia de seguro continuaría. Sus oídos, absolutamente inútiles, ya no le permitían componer más. Su vista y su pulso fallaban también, desgastados por los años. Y no le quedaba mucho que ofrecerle a ninguna mujer, por lo que ninguna tenía nada para ofrecerle a él. No, orgulloso como era, escogió evitar la decadencia y acelerar lo que de todos modos era inevitable. Pasó semanas deliberando intensamente (o en realidad toda una vida haciéndolo, pero ahora con mayor rigor), descartando y sugiriéndose opciones. No elegiría el gatillo, el tren, la soga ni la navaja, no. No podía redondear su vida con algo tan banal, tan común. No él, que se sabía a alturas tan inconmensurables. Siempre había fantaseado con volar y quizás esta fuese su oportunidad. Pero… ¿Era conveniente dejar un cuerpo destrozado? ¿No sería mejor fomentar un funeral magnánimo? Muchos asistirían, sin duda. Todos esos noticieros ligeros lo rodearían al fin de elogios, anécdotas inservibles y musiquitas delicadas, arrastrando a algunos al borde de su ataúd. Imaginó un colosal cortejo, a toda la ciudad movilizada, marchando en su honor al son de alguna oda improvisada por alguno de sus colegas amigos. Supuestos amigos. Se preguntó por su presencia en los medios internacionales, o en los futuros libros de historia, o en el inconsciente colectivo de las sin duda lamentables futuras generaciones. No supo si soñar con vivir en ellas, o con su destrucción. El ego o el bien, esa duda que siempre lo sobrevoló. Volvió a pensar en su fin. ¿El ego o el bien? ¿La muerte grandiosa o la útil? Se vio arrojándose vivo a las fauces de algún animal hambriento, o como futuro abono de tierras salvajes. Las ordas de seguidores egoístas no le permitirían destinos de esa índole. Si deseaba algo así debería llevarlo a cabo secretamente. Resignarse a la gloria. Hacerse desaparecer, sembrar dudas ¿Convertirse en mito? Entonces tal vez no fuera necesario resignarse a los pedestales, tanto de cara al pueblo, como ante la verdad absoluta. Sí, sería un gran fin. Tendría que hacer todo perfecto. Ni un error. Tediosas semanas de estudios meticulosos le tomó planear cada detalle. Terminado ese período, lentamente todo empezó a terminar. Fue sembrando sus palabras póstumas en los sitios precisos, cargándolas de distraídos simbolismos y gran capacidad de reinterpretación. Disimuló deseos. Fingió futuros distintos del que de antemano conocía. Luego, orgulloso de sí mismo (como siempre, o posiblemente más que de costumbre) marchó a la que sería su tumba. Dejaría en absoluto secreto a su cuerpo pudrirse paulatinamente a los pies de todos esos árboles moribundos, con la esperanza de alimentarlos un poco. Alimentarlos a ellos, a las bestias que se aproximarían, y a las mentes que lo idealizarían, convirtiéndolo en dinero o discursos. Desaparecería misteriosamente, se volvería inmenso. Como su muerte sería ignorada o dudosa ya no le preocupó la vergüenza de portar una bala en la sien. Caminó. Caminó dos días seguidos, lejos del pavimento y de pupilas y oídos ajenos. No pensó en lo que abandonaría y alcanzaría. No hasta que no se encontró frente a las improvisadas lápidas de raíces y ramas, tan cercanas al otro lado como él. No lo hizo hasta no haber sacado ceremoniosamente el arma del morral. En ese momento el instinto, todos esos millones de años de selección natural, lo atacaron desde adentro. Ningún cuerpo quiere morir, tal es nuestra soberbia esencia. Sus desesperadas neuronas (corazón, según varios) le trajeron recuerdos apresurados. Su pulso tembló mucho más de lo usual. El arma apenas colgaba de sus dedos. Su cerebro se encargó deliberadamente de rescatar de la memoria sólo aquello que lo hiciera dudar, aquello que alejara al metal del cráneo. Desolado, el artista luchó inerme contra esos engaños de la mente, esa tergiversación vital de la realidad. Pero no pudo, dudaba, estaba paralizado. Ante sus ojos se hallaban figuras que no eran las del bosque, momentos que no eran aquel. Recordó a su hermanito demasiados años atrás. Recordó también risas, ojos brillosos y caricias. Vio bellas mujeres que lo habían acompañado (mucho más bellas de como en verdad habían sido), y a otras a las que sólo había acompañado él, secretamente. Vio amigos saludándose. Perros esperando amos que no volverían. Una madre, quizás imaginaria, dando a luz. Recordó a grandes hombres haciendo grandes cosas, y a pequeños hombres haciendo pequeñas cosas. Y, tan confundido lo tenían sus secretas ansias de vida, que creyó que ambos tenían la misma importancia. Reparó luego con pesar en los pocos que lamentarían realmente su huída, a quienes vio sobredimensionados. Sí, remordimiento, eso también supo producir en ese momento su inconsciente. Le hizo creer que su vida aún podía ser útil, que debía serlo, e incluso que ya lo había sido. Le prometió felicidad (el viejo truco) y gloria. Grandes promesas acordes a las que su monstruoso amor propio requería para ser llenado. Pero tan grandiosas, que rebelaron su irrealidad. Con un esfuerzo repentino el hombre volvió a dominarse, estaba jadeando, arrodillado sobre la escarcha, otra vez frente al viejo bosque. Algo entre el cielo y el infierno lo esperaba. Levantó el codo, lo torció, apoyó el caño contra sus cabellos blancos. Cada milímetro de su cuerpo pujaba a la vez por combatir a la razón y al impulso, por mover y por detener al definitivo índice en su último movimiento. Todo en él dolía, sintió que podría morir antes de disparar. La lucha duró hasta el amanecer. Finalmente algo cedió y el estampido hizo volar un único pájaro. Único testigo. La bala penetró tan rápido, tan rápido destruyó y blanqueó su conciencia, que el hombre jamás supo si murió. Jamás supo que en él existía más fuerza que la acumulada durante milenios de evolución continua. No supo que en un instante de sobrehumana lucidez había vencido al instinto, a las generaciones y generaciones de supervivientes que lo habían precedido.

8/9/09

Yirando por Misiones... La saga comienza: mirando alrededor.

Acá van más ilustraciones que realicé durante esas misma vacaciones; en estos casos, más enfocadas hacia ese entorno pasajero que haciaa Buenos Aires, entorno tradicional en mí.
Falta un paisaje que quería que apareciese, pero por ahora no retornó a mis manos.

14/8/09

Yirando por Misiones ¡DOS!: mirando pa' Baires.

Retratar la nueva poética arrabalera, el nuevo arrabal. Retratar la épica, el misticismo, la suciedad secreta de la muerte y la vida entre las oscuridades actuales de Buenos Aires. La villa, el villero, el Uvita Fiesta, el paco, la sangre, la chapa, el perro costilludo y sediento de caricias, el arma robada, el honor, los dedos quemados, la prensado paraguaya, el cinturón, el nuevo inmigrante, latinoamericano.
Bersuit y el viejo arrabal están en los cimientos de esta “nueva” poética. Lo grasa-oscuro y lo Tango. Más atrás: cumbia villera, Borges, Macedonio, Max Cachimba, Breccia, Molina Vedia, Berni, Daniel Santoro, Policías en acción, murales de todo tipo, etc.
Tiene épica, tiene delirio, trasfondo, vacíos, símbolos y sobreentendidos, malentendidos, tergiversación, y uno mismo.
Mitología urbana, porteña y, sobre todo, actual. Cargada de pasado, de un oscurantismo militar y una extraña luz peronista.
Gente de tierras rojizas y/o verdosas, entremezclándose, garchando fiero entre la mugre gris del Río de la Plata, ano gigante a punto de expulsar nuevas formas, colores, combinaciones de palabras, íconos, arquetipos, orgullos, tradición futura: oscurecido realismo mágico.



83- Cachetazo/Nace: Catedral seca al sol, leguas sudorosas.

Al pasar frente a la iglesia, un baile se le desprende desde el interior del pecho, hasta la pierna y las cabezas.

Baila, sacude y despide sudor en toda dirección concebible, moja de su animalismo caliente, desenfrenado y desinhibido a antiquísimas estructuras y novedosísimos transeúntes, paseándose bajo ellas, en actitudes antiguas, con motivos nuevos, siempre nuevos, por emular superficies, actitudes originalmente impulsadas por otras penas, otras sonrisas, otra cosmovisión.

Pero él baila, acorde a su presente: sus retinas repletas de efectos especiales, y sus neuronas, mutiladas y revitalizadas por las mismas sustancias ilegales. Baila y ahoga.

Todos, al pasar, haciendo como que no lo ven, simulando, tal vez, desprecio. Todos, pasan y se relamen, recogen en sus paladares y órganos sexuales cada gota de sudor, para saborearla sin tapujos una vez en sus hogares, llenos de éxtasis y de paredes que lo oculten, al éxtasis.

Y él, que sus paredes ha demolido (sus más onda paredes, de neuronas ajenas) sigue y seguirá bailando. En un rito que, incomprendido, será alguna vez emulado. Por gente solemne y repleta de barrotes (dentro del cráneo) que convertirá esas libertades en Tradición, y se entregarán una vez más a la servidumbre. Sonrojándose ante el próximo libre.

84- El Fin.

Hay una hora de la tarde, más allá de la puesta del sol, cuando empezamos a sentirnos en la oscuridad total aún sin verla, aún viendo, en que el cielo, las cosas, están a punto de decir algo. Pero claro, en la ciudad casi no se lo oye, opacado de humos, relojes, puteadas y edificios diversos. Y si lo viéramos no lo entenderíamos, su grito. Yo no lo entendí jamás, aún habiéndolo oído y habiéndome extasiado ante él, sobrio o con ciertos humos en los pulmones.

Así, en esa duda misma, no siempre se Sabe, aún sobre uno, fui a parar a la esquinita. Rosada, esperaban nada ahí sentados, distrayéndose de sí mismos tetrabrik en mano, un par de los Hombres de la barrita. Ya ancianos, oscilantes, con sus bocas babeantes y sus ansias de demostrar hombría y ausencia de neuronas. Aún hacía sonar, desde elementos cada vez más pequeños y descartables, sus viejas cumbias y raggaetones. Pero no bailaban, oscilaban, culpa de la ancianidad y el paco. Esperaban.

Y llegué. Desde lejos viéronme, caminata singular, la mía, distinguible a varias cuadras aún a pesar de esa ceguera (tanto la momentánea como la menos momentánea, la que ocupa una porción de años), distinguible como la nube de humo, de cigarrillo (barato) detrás, olor a añejo, desde joven, otras épocas.

... - Tardaste en venir (dice, Él, atiborrado de barba, llagas y enorme ropa deportiva)
... - El tiempo, se me atravesó en el camino. Hubiese llegado hace años, si el éxito no me hubiese llevado por otros barrios.
... - Nos abandonaste, demasiado tiempo, sí. Y no sabíamos si volverías.
... - (callo, lo miro fijo)
... - Demasiado tiempo sin esperanza de que ese tiempo acabe…
... - Una eternidad, entonces, lo sé.
... - (ahora calla él, quiere saber si lo diré… o tendrá que ocurrir lo otro)
... - (no lo digo)

Desenvuelve, entonces, desde adentro de su bolsillo, su frágil mano de dedos carbónicos. Piña, desenvuelta desde arriba. Cubriéndome como puedo la cabeza, respondo, golpeo, me agarra, lo golpeo más, lo tironeo de la remera, ahora golpea él, sigo tironeando y casualmente ese movimiento termina en ceguera de su parte, lo empujo, cae.

La esquina ya se rodeó de gente, el barro, las ventanitas, las chapas frágiles se movilizan para mirarnos, brillan al compás de la escena. Azules, en esa penumbra débil, misteriosa, que empieza a ocultarnos. Sólo el cielo, sin horizontes a la mano, brilla un poco aún sobre la villa. Alguno piensa en defenderlo, pero la ancianidad les sobreviene… ¿para qué? Muere hoy o muere mañana.

Saco el cuchillo, enclenque, sin mango, todo óxido ya de papá. Desesperado de vida, trata de moverse, no puede, se ha fracturado nosequé en la caída, el empujón. Los años le pesan más que la borrachera o mi pie en su espalda. Garabatea movimientos en el barro, sacudiendo sus bracitos. No habiendo palabras válidas para este momento en la vida de los Hombres, responde con palabras de otros momentos, las que en su apuro es capaz de decir, las únicas que llegan a su mente, aunque hieran su honor, su desesperación abre toda posibilidad. Y dice aquello que, quizás, debería haber dicho yo.

... - Perdón.

Y lo degüello. Exhibo el fragmento del cadáver, el trofeo tomado de los pelos blancos, en la punta de mi brazo, ante la multitud. Acostumbrada juega su rol.

... - Recatate, gil. (a coro)

Sólo escucho ello, la voz del pasado regurgitada por cien voces, y al instante oigo, al fin, el fin: el mensaje del atardecer. Muero atravesado al instante por cada bala presente en la esquina. Ya ni rosada, ni azulada. Negra, vacía o infinita.
82- Sangre, chapa, cosmos y Havaianas.

Bien adentrado, en tierra de sangre y vicios,
toma su mate al compás de una baguala de pólvora.
Carga el gatillo y repite frases de su madre,
le dice algo al oído al que pronto será penetrado
por dos polvos.
Al oírlo, lo seduce la idea de una muerte en tremendo paisaje,
la baba le chorrea hasta los mocasines, se está ahogando en sí mismo.
El del arma, confundido, decide salvarlo:
matarlo es un honor; dejarlo morir, una deshonra.
Trepado a la cima de su mástil interno,
escupe sus neuronas sobre las del amigo,
y del golpe lo despierta del desmayo.
Toda su metafísica, sus penas y sus drogas sintéticas
yacen ahora en el pastito mortecino.
Un par de chicos, aspirantes de superestrellas y otras sustancias,
al pasar ríen, disparan sus piedrecitas e insultos
contra vencedor y vencido.
Huyen juntos, agotado el entreacto, dispuestos a volver
a las penas trajinadas de todos los días,
detrás de algún enorme cubo peronista de hormigón,
diciéndose que Menos Mal, que Más Bien.
Y los pibes los siguen de cerca, diciendo, creen, lo contrario.
El primer texto y todos los dibujos fueron hechos en un reciente viaje por Misiones. Varios de los dibujos fueron retocados (ínfima o considerablemente) en forma digital, una vez de regreso.
La calidad de los trabajos es de lo más argentina, por necesidad de cierta Extranjeridad para encontrarse.
Los otros tres textos son I.D.E.A.s

Y la "primera" parte de esta serie de ilustraciones, haciendo dos veloces clics acá mismo.

8/8/09

Yirando por el NOA

Pachamama
Tinta china y lápices.

Una de las cuatro ilustraciones que hice en un viaje por nuestro noroeste y parte de Bolivia en el 2007.

5/8/09

La Mujer Perfecta

Historieta basada en ESTA "canción" de Bersuit Vergarabat: La Mujer Perfecta.
(Aviso legal: la versión que linkié del tema está cortada y tiene muy mal sonido... pero es lo único que encontré).
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24/7/09

Hitlers Trash-Saynomorescos

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Molino de Viento
¿2009?
Collage, lápices, marcadores.
¿Te gutó? mirate ÉSTA, papá.
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Su:
1- (rrealista) lucha
2- espalda como un queso
Y robo parcial a Dalí.
2007
RECETA: Realice un collage digital en Paint, luego imprímalo en papel fotográfico cuatro veces, modifique física y químicamente las cuatro imágenes obtenidas, escanéelas, superpóngalas mezclándolas y retóquelas mínimamente (en forma digital), imprima, ampliado, el resultado, trabaje encima con pasteles y postéelo en este blog para que el resultado sea visto por usted.

20/7/09

El alma de Bertil

Mi primo hace varios años ya, me pidió que le pintase su alma. Acá está, luce así.

Hace poco lo volví a ver después de mucho tiempo, y me dijo que observando mi pintura había aprendido sobre sí mismo: :)

13/7/09

Obra Historietil y/u Obra Plástica

A diferencia de en ESTOS CASOS, ahora la unión de pintura e historieta no es tan evidente. Más que nada porque en estos dos nuevos ejemplos no se usa pintura-pintura (acuarela, óleo, acrílico, etc) sino que sólo hay un modo de encarar pictóricamente las obras (más que nada en la 1º).
En cambio, se relacionan con otras corrientes estéticas: con el collage y Say no more en el primer caso; con el diseño gráfico y la animación en el segundo.

el ejército Regular
Si estética y temáticamente te gustó, mirá ÉSTA.


todo nada

Improvisación recién recién salida del horno. Si te deleitó su sensiblería maricona, pasate por ACÁ.

4/7/09

Pintura e/o Historieta

Dos obras a medio camino entre pictóricas e historietísticas.
Ni narrando acciones (como comic*) ni describiendo-mostrando cosas o sensaciones (como pintura*), pero haciéndolo en más de un cuadro (aunque contenidos a su vez en uno sólo, mayor) y con el apoyo de textos.
Quizás la primera tenga una intención más pictórica y la segunda más historietística.

Un detalle: ambas incluyen entre sus textos, frases del rock nacional, aunque no pretenden ser una traducción, de ningún modo, de la canción a que esas palabras pertenecían.

*generalizando brutamente...


Sinceridad mediante
2009
Acrílico, tinta china y marcador de esmalte blanco sobre cartón.
Si esta obra te gustó, fijate ÉSTA; ambas fueron disparadas por estados espirituales muy similares entre sí.

[...] Mambo
2008-2009
Este lo empecé a mediados del año pasado (cuando todavía su temática era pertinente con lo que pasaba afuera, afuera del cuadro) y era tan alto como yo. Lo que hasta ese momento había, estaba hecho con cartulinas rotas y acrílicos mezclados con mucho barniz, sobre fibrofácil.
Pero me aburrí y abandoné el laburo. Lo retomé ayer y lo terminé hoy, pero ahora a partir de una foto del "original" (ligeramente retocada digitalmente) impresa en A4, que trabajé con birome bic, acrílico, lapicera blanca, jugo de remolacha, fuego, pintura para tela, y otro cachito de PC.